La Delegada del Gobierno asiste a la entrega de los Premios de El Comercio

01-10-2019

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La Delegada del Gobierno, Delia Losa, ha acudido a la ceremonia de entrega de los Premios que cada año concede la redacción del periódico El Comercio. Este año los galardonados han sido el equipo del Helimer Cantábrico, DOP Sidra de Asturias, Telecable Hockey, Ence, Museo de Bellas Artes de Asturias y José Luis Jorcano.

A continuación el artículo de opinión escrito por la Delegada del Gobierno dedicado al Helimer Cantábrico y publicado por El Comercio:

Nuestros “dragones del Cantábrico”

Cuando hablamos del Estado del Bienestar tendemos a apoyarnos en cifras de gasto público para cuantificar la calidad de los servicios que prestamos desde las administraciones públicas, pero a veces nos pasa desapercibido que todo el esfuerzo económico es en vano si no está acompañado de una sensación de seguridad en la ciudadanía. Se trata de que todas y todos nos sintamos libres y a la vez protegidos en nuestro día a día, y ese bienestar es el indicador fundamental de la calidad de vida de las personas. Por eso estoy muy orgullosa de que Helimer Cantábrico haya sido distinguido con uno de los premios, en la categoría social,  que cada año concede El Comercio, porque cada vez que vemos sobrevolar el helicóptero por la costa, cada vez que aparece en la imagen de un periódico en una maniobra de rescate, nos transmite tranquilidad y seguridad. La tranquilidad de saber que el equipo del Helimer está siempre alerta y la seguridad de que son personas con una capacidad y profesionalidad de eficacia probada. Reconocer la labor que realiza el Helimer Cantábrico es dar importancia a un trabajo discreto pero vital para que el Mar Cantábrico sea un espacio más seguro. Es un premio a los valores, la utilidad y la fortaleza de nuestros servicios públicos representados en esta ocasión en la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo.

Este año se cumplen 22 de la inauguración de la base del Helimer Cantábrico en el puerto de El Musel, tiempo en el que se ha convertido en el ángel de la guarda de la costa del norte de España. Hay que destacar el buen hacer de un equipo humano que está disponible las 24 horas del día, durante los 365 días del año, para atender rápidamente cualquier tipo de situación que ponga en peligro la vida humana en la mar, velando por la protección medioambiental de los océanos y ayudando al tráfico marítimo cuando es necesario. Las 18 personas que trabajan a turnos en la base del Helimer Cantábrico son unos auténticos héroes. No se me ocurre otra manera de definir a quienes arriesgan su vida para salvar a otras personas en condiciones que, en la mayoría de sus operaciones, son muy duras y extremas. Todas y todos debemos agradecer un trabajo marcado por un fuerte compromiso con el servicio público. Aprovecho este espacio para reiterarles mi más sincera admiración. 

Hace unos meses tuve ocasión de conocer a los trabajadores del Helimer Cantábrico en una visita a todas las instalaciones que tiene en Asturias la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo. Entonces ya percibí el orgullo y también la enorme modestia con la que desempeñan su importante trabajo los “dragones del Cantábrico”, como ellos mismo se denominan. En el espacio que ocupan los rescatadores durante sus largas guardias hay centenares de páginas de periódicos y fotografías que reflejan los rescates que han protagonizado durante todos estos años, pero sin ocultar aquellos que les han dejado un sabor más amargo. Son imágenes que recopilan algunos de las 636 intervenciones y 399 emergencias en las que han participado desde 2005, recuerdos de las 78 personas que desde ese año fueron rescatadas por el Helimer Cantábrico.

Recuerdo especialmente uno de esos rescates que nos permiten hacernos a la idea de lo imprescindible que es la labor del Helimer. Hace dos años y medio, un buque pesquero, el Gure Uxua, naufragó frente a la costa de Navia. Con escasa visibilidad y en unas condiciones muy adversas, la tripulación del Helimer Cantábrico consiguió rescatar a los doce tripulantes de la embarcación. Ellos, al igual que tenemos que hacer todos, agradecen cada día la labor de nuestros “dragones del Cantábrico”.